09 abril, 2007

Materias primas en el vertedero

La separación de las basuras es una de las soluciones al problema medioambiental de los residuos
Separar los plásticos, tetrabriks, cartones y el vidrio de los restos de comida, de las espinas del pescado y de los huesos del pollo de la sopa, y no meterlos en la misma bolsa de basura, puede parecer un esfuerzo innecesario e inútil, sin embargo, habría que hacer ver al usuario que creyera esto, que en una isla como Tenerife, el espacio para ‘ocultar’ las basuras bajo tierra se está convirtiendo en inexistente.
En lo que en los años ochenta se llamó vertedero de Arico, y ahora se denomina Complejo Medioambiental, existen unos espacios destinados a alojar el grueso de la basura, lo que depositamos en el contenedor verde oscuro, éstas están siendo saturadas a marchas forzadas, y si se continua al mismo ritmo, en pocos años, se estima que en 2018 no habrá un hueco donde tirar ni un solo residuo más.
Por ello, la separación en origen es muy importante (por no decir imprescindible), es decir, el gesto al que hacíamos referencia más arriba: separar antes de verter en el contenedor, se convierte en la única solución a ese grave problema de los residuos. Con ello se conseguirá que a las celdas sólo vayan aquellas materias que no se pueden reciclar, reutilizar, ni convertir en compost, por lo que la vida útil del complejo se alargará, y por otro lado los beneficios medioambientales se dejarán notar..
Hay que tener en cuenta que la basura que se deposita, previamente seleccionada en los hogares, en los contenedores amarillos (envases y metales), azules (papel y cartón) y verdes (vidrio) son materias prima potenciales y se pueden reciclar, ahorrando así la extracción de nuevos materiales.
Existen leyendas urbanas, poco documentadas, que dicen que las basuras en Tenerife, independientemente del contenedor en el que se tiren, van al mismo sitio y se entierran juntas. Esta, además de leyenda, es una afirmación a todas luces falsa. Para comprobarlo no hay más que pasarse por el Complejo Medioambiental de Arico y participar en una de las visitas guiadas que el Cabildo de Tenerife, junto con la Fundación Ataretaco, organiza. No obstante, el Cabildo de Tenerife ha desarrollado un Plan Territorial Especial de Ordenación de los Residuos (PTEOR), que está a pocos pasos de su aprobación, que canalizará y potenciará una nueva cultura de los residuos que pasa por ‘ordenar’ la forma de deshacernos de los despojos para conseguir mayor calidad de vida en la isla y ‘aflojar’ la degradación medioambiental que la basura puede llegar a infligir al territorio.

Envases ligeros
Los contenedores amarillos se usan para depositar los envases de plástico, latas de aluminio y otros metales, y bolsas de plástico. Este tipo de basura doméstica se traslada hasta una planta clasificadora existente a la entrada del Complejo Medioambiental de Arico. Cuando estos residuos llegan, se depositan en una cinta transportadora que los hace pasar por unos grandes rodillos. En ellos se clasifican en dos tamaños: los voluminosos (latas de aceite, pintura, cubos de plástico) y los no voluminosos (plásticos de envases, tetrabricks, latas de refresco y conserva, etcétera). Una vez separados, las cintas trasportadoras continúan con su viaje por dentro del complejo. Las cintas pasan primero por unos grandes electroimanes que “absorben” aquellos productos que contienen hierro y sus derivados, y luego por una corriente de flujo que separa los que contienen aluminio. Con esta primera criba ya solo quedan en la cinta plásticos y tetrabrics.
Trece personas se encargan de separar, a mano, estos materiales en categorías: los plásticos trasparentes (botellas de agua, de refresco, chapús, etc), los tetrabriks, el plástico de color de alta densidad (botes de lejía, jabón para la lavadora), las bolsas de plástico (llamadas también films), y un resto de plástico de baja calidad.
Cuando las tolvas destinadas a cada material están llenas, una pala mecánica las agrupa y las introduce en un compactador, que apiña todo el material en cubos de alrededor de 80 cm de lado. Tras embridarlos fuertemente estos dados se apilan en una nave exterior y cuando hay suficientes se embarcan, y abandonan la isla.
Por consiguiente, todo ese material de desecho, que se caracteriza por su difícil degradación en el medio natural, y por su alta voluminosidad, no ocupa espacio en las celdas del vertedero, esto es, no son enterrados en la isla, sino que se sacan de ella a plantas de reciclaje ubicadas en otras islas, la Península o países del extranjero.
Sin embargo, la concienciación social aún es mínima, y los ciudadanos siguen tirando al mismo contenedor todos los residuos, lo cual ralentiza la labor de separación, rompe la cadena de los residuos, y termina contaminando el medio ambiente.

Fabricación de compost
En el Complejo Medioambiental de Arico existe también una planta de fabricación de compost destinado a la jardinería y la agricultura. Para ello, por ahora sólo 45.000 toneladas al año de bolsas de basura, depositadas en los contenedores habituales, se rompen y, mediante unos grandes cilindros, se selecciona su contenido, separando la materia orgánica. Ésta se deposita en una nave donde fermentará durante cinco semanas. Pasado este tiempo el resultante pasará por una nueva selección más fina en la que se eliminan pequeños trozos de material no orgánico. El producto que se obtiene va a otra nave de maduración donde permanecerá dos meses más. A partir de este momento este compost ya se puede utilizar como abono.
Por lo tanto, podemos observar otra alternativa eficaz a la acumulación de basura en una celda que luego se tapará con tierra. Para ello, el Cabildo de Tenerife, mediante el nuevo Plan Territorial de Ordenación de los Residuos tiene previsto implementar un nuevo contenedor para que los ciudadanos comprometidos con el medio ambiente depositen en ellos solo materia orgánica, con el fin de facilitar las labores de compostaje y de reducir los residuos que se acumulan en las celdas de vertidos.

Papel y vidrio
Con los papeles y cartones y el vidrio pasa algo parecido. Si los ciudadanos depositasen todo el papel en el contenedor azul los vertederos se liberarían del peso de un residuo enterrado, el cual, debidamente reutilizado se puede convertir en una materia prima muy valiosa. Por otro lado, el vidrio se pude reciclar indefinidamente, y si se depositaran las botellas, tarros y botes de cristal usados en el iglú azul, no sólo se contribuiría a liberar espacio en Arico, sino también a evitar la extracción de materias primas para fabricar nuevos envases.