10 mayo, 2007

Los tendidos eléctricos han causado la muerte de más de 600 aves en Lanzarote y Fuerteventura desde 2003

Más de un centenar de ellas son hubaras, una especie endémica de Canarias en peligro de extinción

Bajo los tendidos que discurren por los ambientes esteparios de las dos islas orientales se hallaron concretamente 628 cadáveres pertenecientes a más de una treintena de especies, muchas de ellas amenazadas y con poblaciones reducidas en ambas islas. Con estos datos, los tendidos eléctricos se convierten en la principal amenaza para la conservación de las aves de Canarias, lo que requiere la adopción de medidas urgentes que eviten esta elevada mortandad.
Los resultados obtenidos por SEO/BirdLife, dentro del marco del Proyecto Life para la Conservación de la avutarda huhara y que finalizará en breve, durante la prospección de los tendidos que discurren por los ambientes semidesérticos de ambas islas han permitido constatar la escalofriante cifra de 628 aves muertas. Ésta pertenecen a un mínimo de 33 especies de aves, entre las que se encuentran tanto nidificantes como migradoras de paso por el archipiélago canario.

Del conjunto de especies, tan sólo cuatro representan el 72,3% de los restos localizados, siendo la paloma bravía, con 157 aves, la que mayor mortalidad aporta, seguida por el alcaraván común (146 ejemplares), la avutarda hubara (82) y la gaviota patiamarilla (69). Otras especies identificadas en el estudio como víctimas de los tendidos, y que deben mencionarse por su estado de protección y conservación a escala regional y nacional son el petrel de Bulwer, pardela cenicienta, cernícalo vulgar, corredor sahariano, cuervo, ganga ortega, tórtola europea, lechuza común, terrera marismeña y camachuelo trompetero. Se da la circunstancia de que algunas de estas aves se encuentran representadas por subespecies endémicas, es decir, exclusivas de dichas islas.

La casi totalidad de las aves localizadas durante las prospecciones murió por colisión contra los cables (97%), mostrando señales evidentes de choque (mutilaciones, cortes, etc.), mientras que la electrocución en los apoyos sólo se relacionó con el 3% de los restos hallados. Con relación a estos últimos, de las 19 aves muertas por descarga eléctrica, el 78,9% ha correspondido al cuervo, el 15,8% al cernícalo vulgar y el 5,3% al busardo ratonero. La mayor parte de ellas proviene de Fuerteventura, donde curiosamente se están llevando a cabo medidas correctoras para reducir las muertes por electrocución del alimoche común o “guirre”.

De los 609 individuos muertos por colisión destaca el elevado número de ejemplares de paloma bravía (157), alcaraván común (146), avutarda hubara (82) y gaviota patiamarilla (69). Estas cuatro especies engloban el 74,5% del total de muertes por choque contra los cables.

Proyecto Life para la conservación de la avutarda hubara

Uno de los objetivos del proyecto Life está relacionado con la incidencia de los tendidos eléctricos sobre las poblaciones de aves esteparias de Lanzarote y Fuerteventura.
Por este motivo el caso mejor documentado es el de la avutarda hubara, dada la existencia de recuentos recientes, lo que ha permitido conocer que los tendidos eléctricos afectarían al 10,4% de la población de hubaras. Cuando se tienen en cuenta no sólo las 82 aves halladas en la prospección de los tendidos, sino las 137 encontradas en el período abarcado por el proyecto, los porcentajes de mortalidad representan el 17,1% de la población canaria.

Estimas de mortalidad y puntos negros

El estudio pone de manifiesto la influencia de diferentes factores a la hora de estimar la mortalidad de aves por los tendidos, como la detectabilidad por observadores, el efecto de los carroñeros, etc. Considerando dichas causas, la cifra de muertes se asume mucho mayor, estimándose en torno a unas 746 aves en Lanzarote y 2.447 aves en Fuerteventura, lo que supondría una suma de más de 3.000 aves al año en las dos islas.
El estudio ha permitido identificar una serie de tramos o “puntos negros” en los que se concentra la mortalidad de aves, localizándose siete sectores con dichas características en Lanzarote y seis en Fuerteventura. En ellos, SEO/BirdLife propone comenzar cuanto antes una serie de medidas correctoras para reducir notablemente el efecto negativo de las líneas eléctricas sobre la avifauna, como la señalización por medio de salvapájaros, modificación de los apoyos, enterramiento de tramos de tendidos en los que las dos medidas anteriores no resulten eficaces, retirar los tramos en desuso, modificar la red de tendidos existentes en lugares prioritarios y evitar la instalación de nuevos trazados en zonas de interés para las aves.
Ante la gravedad de los datos obtenidos, SEO/BirdLife ha solicitado una reunión urgente con UNELCO-ENDESA, empresa encargada de los tendidos eléctricos existentes en Lanzarote y Fuerteventura, con el fin de exponerle los mencionados resultados y la necesidad de adoptar con urgencia medidas correctoras.