19 febrero, 2007

¿Qué se esconde detrás de la conciencia ambiental?

El tren de crecimiento del denominado mercado ecológico es cada vez mayor, y son muchas las personas que se han dado cuenta de ello. El sector económico, que ha de tener muy en cuenta a la opinión pública a la hora de buscar entre su clientela potencial, ha descubierto que combatir el recalentamiento climático es un negocio muy rentable. La “city” londinense, uno de los centros financieros más importantes y decisivos del planeta, parece sufrir en las últimas fechas un profundo fervor hacia la causa ecológica.

¿A qué puede deberse este repentino interés por parte de la city por la causa ecológica?, es lo que se vienen preguntando en los debates y círculos ecológicos del ámbito no solo londinense. Y en las respuestas que se van dando a esta cuestión suele aparecer un dato altamente revelador. El 50% de la ciudadanía británica está a favor del llamado consumo ético. Lo ha desvelado un reciente estudio. El consumo de productos ecológicos genera anualmente unas cifras superiores a los 38.000 millones de euros en este país, el Reino Unido, donde la libra continúa siendo la moneda oficial.

En estas aguas han ido emergiendo medidas de apoyo desde el sector empresarial. Y algunos ejemplos que destacan en este panorama lo constituye la conocida marca Mark and Spencer, que ha destinado unos trescientos millones de euros únicamente para la financiación de proyectos ecológicos. Otra empresa, Tesco, no se queda atrás y dobla la cifra anterior. El destino de esos seiscientos millones de euros irá a la renovación de los productos que conforman su gama de aquéllos enfocados al ahorro energético. Un tercer gigante de la City, BT se compromete a que en el 2010 la casi totalidad de la energía que utilice, el 98% concretamente, tendrá su origen en fuentes renovables. En este caso, los intereses ecológicos se han unido a los puramente económicos, ya que fuentes de la empresa anunciaron que el comienzo de la aplicación de esta política energética les ha supuesto en el 2006 el ahorro de unos 137 millones de euros.

Intereses ecológicos, intereses económicos, beneficios en la proyección de una imagen que se adecue a la que demanda la opinión pública. Todo ello se ha unido en la City, y desde luego el fenómeno se irá extendiendo al resto de los centros económicos europeos y mundiales.

Fuente: Instituto para la Sostenibilidad de los Recursos http://www.isrcer.org/content.asp?contentid=3986