12 marzo, 2007

Greenpeace asegura que el Plan de Residuos del Gobierno no es efectivo y fomenta la incineración


España — El Plan de Residuos Urbanos (PNRU) que presenta hoy el Gobierno a las CCAA en la Conferencia Sectorial no está a la altura de la situación crítica en la que nos encontramos. Con datos del 2003, España había aumentado en un 40% la generación de residuos desde 1996, y el 88,5% los residuos acababan en vertedero o quemados en incineradora.
El principal objetivo de un plan de residuos debería ser reducir la generación de las basuras. Los objetivos que establece de reducir la generación de residuos en un 20% para el año 2015, es muy ambicioso si se compara con las medidas que se han establecido para lograrlo.

La medida concreta más relevante anunciada por el Gobierno parece ser la de sustituir el 70% de las bolsas de plástico por papel antes de 2015. Esto supondrá un reducción de unas 66.000 Tn de residuos urbanos de los 24.000.000 de Toneladas que se generan. Positivo pero insuficiente para alcanzar los objetivos.


“La respuesta del Gobierno al fracaso del plan anterior no es contundente, estamos ya en el periodo de vigencia de este Plan y no existen medidas concretas que, desde Greenpeace, nos permita verlo como un plan innovador”, ha declarado Sara del Río, responsable de la campaña de Tóxicos de Greenpeace.

En el Plan de Residuos Urbanos, el Gobierno comparte el lenguaje de los grupos empresariales interesados en la incineración que quieren imponer la quema de residuos bajo el nombre de valorización energética, a pesar de que el Tribunal de Justicia Europeo dictaminó, ya en 2003, que se trataba de una tecnología de eliminación, como los vertederos. Además el pasado 13 de febrero, el Parlamento Europeo aprobó en Pleno que esta catalogación que iguala las incineradoras a los vertederos se mantuviera, dentro del debate de la revisión de la Directiva Marco de Residuos.

En cambio, el PNRU, sigue manteniendo vigente la terminología de valorización energética para justificar la construcción de varias incineradoras proyectadas en diferentes CCAA, sin considerar el impacto ambiental y sanitario que generan por la emisión de sustancias muy contaminantes. Por eso, una de las medidas más incoherentes del Plan es la propuesta de construir una incineradora en Ceuta, con capacidad para quemar más del 90% de los residuos que genera, vulnerando claramente el principio de jerarquía.

“Un compromiso serio para acabar con el problema de las basuras pasa por ir dando de lado a la incineración de residuos, una medida que no sólo no acaba con este problema si no que lo agrava, entre otras razones por la emisión de contaminantes tóxicos”, ha recordado Sara del Río.Respecto a la materia orgánica, el Gobierno establece en este nuevo Plan la implantación de la recogida selectiva de esta fracción de las basuras, que ya había demandado Greenpeace en repetidas ocasiones.

Sin embargo, con la falta de concreción y planificación, parece difícil para España salir del probable incumplimiento actual de la legislación comunitaria (1). (1) España probablemente ha incumplido, según arrojan los datos contemplados en este Plan, el objetivo que estableció la UE para 2006, que señalaba: “El 16 de julio de 2006, la cantidad total (en peso) de residuos urbanos biodegradables destinados a vertedero no podrá superar el 75% de la cantidad total de residuos urbanos biodegradables generados en 1995.”Considerando que el 44% de los residuos generados son materia orgánica (10.003.462 Tn) y que el total de residuos biodegradables tratados en fueron, en 2005, 2.807.128 Tn, se eliminaron 7.196.334 Tn, de materia orgánica, cuando la obligación legal establecía un máximo de 4.920.706 Tn (el 75% de la materia biodegradable generada en 1995). Es difícil creer que España haya podido superar este objetivo a 16 de julio de 2006 con los datos que se conocen de 2005.