25 noviembre, 2005

“Una de las palabras que se asocian con biodiversidad es ignorancia”


MIGUEL DELIBES DE CASTRO - BIÓLOGO



Miguel Delibes de Castro es un biólogo especialista en fauna ibérica. Quizá sea, en la actualidad, el hombre que más sepa en todo el mundo de los linces de la Península. Trabaja en el Centro Superior de Investigaciones Científicas y es autor de varios libros en los que se analizan las amenazas que sufre la Tierra. El miércoles, Delibes de Castro estuvo en la sede de CajaCanarias de Santa Cruz, para debatir con el profesor emérito de la Universidad de La Laguna Wolfredo Wildpret sobre El mundo que queremos. Esta entrevista la publicó el Diario de Avisos el viernes 25 de noviembre.


- Hace treinta años, en Canarias casi nadie sabía lo que era un lince ni un lobo ibérico. La televisión y Félix Rodríguez de la Fuente, con el que usted colaboró, acercaron a la sociedad muchos de estos tesoros ocultos tras la ignorancia. ¿El desconocimiento de la biodiversidad era una carencia de los territorios insulares o sucedía también en la Península?
“Este no era un problema sólo de Canarias. Éramos un país atrasado en muchas cosas, y también en la percepción de la naturaleza. Suelo defender, sobre todo este año, que es el 25º aniversario de la muerte de Rodríguez de la Fuente, que nos hubieramos puesto al día también sin él, pero hay que reconocer que fue él quien nos puso al día en ese aspecto”.


- ¿En qué estado de salud está la diversidad en España hoy en día?
“Tenemos la ventaja y el inconveniente de que en España hay más diversidad que el resto de los países similares de Europa. Ventaja, porque somos más ricos; inconveniente, porque nos cuesta más conservar esa riqueza. Por ello debemos ser más cuidadosos que la media. Y, en ese aspecto del cuidado, no estoy muy convencido de que vayamos por el buen camino. Queremos tener más autopistas que Alemania, y además más urbanizaciones en la costa que nadie. Éste, seguramente no es el mejor camino para conservar nuestra riqueza”.


- ¿Es la sociedad española ya consciente con el cuidado del medio ambiente?
“Hay un primer estadio que consiste en tomar conciencia, es un paso de sensibilidad, más emocional, pero muy importante, porque nos lleva a saber que existen guirres en Canarias, o linces en Doñana, incluso a quererlos (aunque a algunos les parezcan unos bichos muy feos). Pero todo eso en un plano absolutamente teórico. Hace falta un segundo proceso que pase por la concienciación educada, razonada, que tiene que estar basada en la ciencia. Es decir, que tenemos que entender que el lince o el guirre no desaparecen por mala suerte, o porque haya gente muy mala que los mata, sino porque nuestra manera de vivir, la de todos nosotros, no les deja sitio. Esto nos hará ver la naturaleza de otra manera”.


- ¿Y desde la ciencia?

“Sabemos poco, y digo esto desde el punto de vista de investigador. Una de las palabras que se asocian a la biodiversidad es ‘ignorancia’. Los expertos en biodiversidad quieren que se asocie ese concepto a ‘conservación’, ‘riqueza’, etcétera, pero además y por encima de todas, a ‘ignorancia’. Se sabe muy poco. La naturaleza es como una maquinaria muy complicada que está perdiendo arandelitas y tornillitos, y no sabemos cómo se ha fabricado, ni cómo se repara si se estropea. Nos hace falta saber mucho más”.


- En Canarias existe otro problema, el de la diversidad marina, sobre todo por el desconocimiento. ¿Cómo valora la atención que se le presta al mar?
“Creo que, ya que se ve menos lo que hay en su interior, y por tanto se notan poco los desastres, ha sido el gran descuidado. Paradójicamente, en un futuro obtendremos en él gran parte de nuestra comida. Si algo requiere más conocimiento y atención que la que se le está dando, es la biodiversidad marina”.


- En esta Isla existe un proyecto para un puerto en el que, según dicen muchos, se atentará contra una enorme biodiversidad. ¿Siempre estará reñido el progreso con el medio ambiente?
“Una cuestión fundamental sería preguntarnos a qué llamamos progreso. Si entendemos que progresar es tener cada vez más cosas, incluso si no nos hacen falta, he de decirle que esa idea de progreso es incompatible por definición con el cuidado del medio ambiente. Por ello, primero habría que redefinir ese concepto. Para mí, el progreso consistiría en vivir mejor, ser más feliz, con menos atascos, trabajar más cerca de donde vivimos, aprovechar mejor el tiempo, disfrutar del campo, etcétera, y ese progreso sí es compatible con el medio ambiente”.


- Pero el que tenemos ahora...
“Siguiendo por el camino por el que vamos llegará un momento en el que se note esa incompatibilidad. La realidad es que somos nosotros los que dependemos del medio ambiente. El día que empecemos a pagar -puede que ya hayamos comenzado con el cambio climático, los huracanes, etcétera- los que vamos a sufrir somos nosotros. ¿Es calidad de vida tener cada vez huracanes más grandes y más catastróficos? Por ahora éstos sólo afectan a una parte relativamente pequeña de la humanidad. Hay gente que lo pasa muy mal, porque otros han abusado de los recursos. En algún momento, seguir por este camino nos obligará a regresar en lugar de a progresar”.


- ¿Qué le parece el que la gestión de los parques nacionales pase a las Comunidades Autónomas?


“Creo que es razonable, porque los parques no se pueden gestionar al margen del resto del territorio que los envuelven. También entiendo que es importante que haya un organismo superior que coordine, ordene y dicte normas comunes. Ahí mi obsesión es reclamar que se pongan de acuerdo, y dejar claro que lo más importante es que los parques estén bien, en lugar de saber quién es el que manda. La solución está en poner los espacios naturales como principal objetivo, con el compromiso de trabajar juntos”.


- Gripe del pollo, vacas locas, alimentos transgénicos, ¿terminaremos por acabar con todo?
“No me parece que haya que dramatizar tanto. A veces pienso que son sólo dramas de ricos, que no soportan ninguna incomodidad. Casi todas las enfermedades que tenemos han pasado a los humanos desde que tenemos animales amontonados y vivimos en ciudades, con lo cual, que siga pasando es bastante normal. Estas cosas son graves porque pueden producir pandemias y afectar a mucha gente, pero de estas ha habido muchas a lo largo de la historia. Lo vamos a pasar mal, pero esto es un ciclo que no acaba aquí. Todo lo que está pasando es una buena demostración de que la naturaleza es más fuerte que nosotros, y que nos lo puede hacer pasar fatal. Son cosas que nos dan miedo, pero no pensamos que hay muchos miles de personas que van a morir por desastres naturales, pero como nos quedan más lejos, no les prestamos demasiada importancia”.