10 febrero, 2006

La palmera canaria, gravemente amenazada

El día 27 de enero un buque procedente de Valencia descargaba en los muelles del puerto de Santa Cruz diez contenedores cargados con palmeras. Dos día después, el Gobierno estatal prohibía de forma cautelar la importación de palmeras en la Comunidad Autónoma de Canarias, debido a la plaga detectada del picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus).

A pesar de que Capitanía Marítima de Santa Cruz de Tenerife propuso hacer regresar al barco a su puerto de origen, el jefe de las dependencias de Agricultura Pesca y Alimentación del Ministerio, Felipe Miralles, indicó a este periódico, que tras pasar los controles pertinentes, no existía ningún impedimento en facilitar la entrada de estas plantas para reubicarlas en unas dependencias particulares del importador del cargamento.

Por su parte, José Jonay Aguilar, gerente de la Asociación de Cosecheros y Exportadores de Flores y Plantas Vivas de Canarias (Asocan) afirmó ayer que no tenía constancia de la entrada de estos contenedores pero que si este cargamento había solicitado la entrada antes de la prohibición, y superado los controles en puerto, se encontraba en total disposición legal para traspasar las fronteras.

En cualquier caso, Miralles aseguró que las palmeras serán plantadas en invernaderos aislados y controladas durante una cuarentena de entre seis meses y un año. No obstante, el profesor de Fitopatología de la Universidad de La Laguna, Carmelo Prendes, consideró esta medida como "perjudicial" para el control de la plaga.

Cuarentenas Según el biólogo de la Universidad de La Laguna, las cuarentenas aplicables a cargamentos de plantas se deben hacer siempre en los lugares de origen y nunca en los de destino. Por ello, la única solución que este especialista ve posible para los contenedores de plantas que hayan llegado a las Islas antes de la prohibición dictada por el Ministerio de Agricultura pasa por realizar la cuarentena "en el propio puerto" y bajo una situación "extremadamente controlada", para certificar que "ese producto vegetal estaría libre de cualquier agente patógeno".

Lugar apropiado Sin embargo, no existe en los muelles del puerto de Santa Cruz ningún espacio apropiado para poder llevar a cabo esta cuarentena, por lo que se ha decidido sacar de las instalaciones portuarias estas plantas para llevarlas a los lugares propuestos por el importador, indicó Miralles.

Por su parte, Prendes indica que realizar esta medida en los puertos descartaría, antes de entrar en el territorio, la presencia de cualquier plaga y se debería realizar en todos los cargamentos vegetales que llegan a tierra. Según este biólogo, "eso no se está haciendo, sino que se sacan los contenedores de los muelles, se mandan a invernaderos y se guardan allí". Pasar esos controles sin haber superado la cuarentena, y depositarlos en otros lugares apareja "el peligro de contagio de posibles plagas a más plantas".

Este biólogo asegura que el picudo rojo ha llegado debido a la importación e indica la posibilidad de que se propague por todo el Archipiélago porque "cargamentos similares también se han llevado al resto de las islas", apunta.


Seguimiento
Ahora, prosigue Prendes, "habrá que hacer seguimientos y ver qué es lo que sucede. Todo se reduce al muestreo de las plantas. Una vez que se instala una plaga como ésta en un lugar donde no existen enemigos naturales de la misma, donde el único depredador es el hombre, el proceso a seguir consiste en hacer sondeos y tratamientos pertinentes, pero siempre hay un margen que se escapa, y ya no hay manera de erradicarlas", afirma, "y eso fue lo que pasó con el picudo de la platanera y con la mosca blanca".

La ministra de Agricultura, Elena Espinosa, dijo el miércoles en el Senado que la prohibición de importar palmeras en Canarias supone la "mayor y más eficaz" protección contra el picudo rojo.

A pesar de que Carmelo Prendes valora esta prohibición por parte del Gobierno, considera que "esta medida se debería haber tomado mucho tiempo antes".

Publicado en Diario de Avisos, 10/02/2006