22 febrero, 2006

El picudo rojo, invencible como los malos de los cómics

Las medidas para acabar definitivamente con la plaga del picudo rojo que afecta a las palmeras canaria y datilera aún no están desarrolladas, e incluso se desconocen. "No existe depredador natural de este insecto que se pueda utilizar para su erradicación", aseguró ayer el entomólogo Sergio Montagud de la Fundación Torres Salas de Valencia.

Los efectos devastadores del picudo rojo aumentan en las islas de Fuerteventura (más de cincuenta ejemplares cortados) y Gran Canaria (dieciocho), y por ahora la lucha activa contra ella sólo pasa por actuar después de que se haya localizado una planta afectada.

Los lugares en los que el picudo ha hecho estragos, como en Elche donde ya ha destruido más de 2.800 palmeras, el protocolo de actuación consiste en vigilar exahustivamente, proceder a cortar las plantas afectadas y tratar fitosanitariamente los alrededores del foco, explicó Emilio Domenech, concejal de Parques y Jardines del Ayuntamiento ilicitano.

Esa vigilancia se torna dificultosa debido a que este insecto ataca por la parte superior de la planta, por lo que es casi imposible detectarlo hasta que ha destruido el vegetal.

"Esta plaga está lejos de parar" indicó el edil, pese a que esta ciudad lleva más de un año luchando contra el escarabajo. "Todos los días aparece algún ejemplar inestado", comentó Domenech quien además puntualizó que "de esas casi 3.000 palmeras destruidas casi un diez por ciento eran de la variedad canaria".



Picudo en Tenerife Por su parte, el representante de la Asociación para la defensa de la Palmera Canaria, Eduardo Fránquiz, aseguró que la presencia de este escarabajo en Tenerife y el resto de islas occidentales "es un hecho" aunque no se haya registrado aún ningún caso. Según informaciones que maneja esta Asociación, las plantas importadas en los últimos dos años tienen el 90% de posibilidades de estar afectadas con huevos de este gorgojo. "En Tenerife se han plantado palmeras compradas en la Península y en otros países en este lapso de tiempo", asegura Franquiz. En el Sur de la Isla, afirma, "se han plantado en un parque temático más de trescientas y en calles y complejos turísticos más de doscientas". En el Norte, "tenemos constancia de que hay cultivadas en alrededor de cincuenta en Buenavista, y algunas otras en Puerto de la Cruz, La Laguna y Santa Cruz", indica.

Medidas
Detección
El procedimiento para detectar la infestación en un ejemplar de palmera se basa en la observación física del ejemplar, "los aparatos de detección aún están en desarrollo, incluso se está trabajando en la posibilidad de crear ’narices’ artificiales dado el peculiar olor que desprende la planta cuando está siendo atacada, pero por el momento las inspecciones que se hacen son visuales. Se controla si hay exhudaciones extrañas o fibras apelmazadas en los intercisios de las hojas. En las palmeras jóvenes se realiza una prueba mecánica: se da un pequeño tirón en el interior de la planta y si se desprenden las hojas es que puede estar infestada", indicó Emilio Domenech, concejal de Parques y Jardines de Elche, ciudad que se ha visto amenzada por los efectos de esta plaga.

Químicos
Los tratamientos químicos no dan garantías para la erradicación, según el entomólogo Sergio Montagud. Primero por la dificultad que conlleva la aplicación y segundo porque no se sabe qué plantas están afectadas. El insecto coloniza la planta por su corona -parte alta- y se desplaza por el interior del tronco. Su presencia se evidencia con la muerte de la palma.

Destrucción
Para Eduardo Fránquiz es fundamental que tras las podas y cortes no se transporte el material de desecho a otras zonas, sino que se destruya in situ, debido a que el escarabajo puede volar y colonizar plantas cercanas.

Cuarentenas
Respecto a las cuarentenas en invernaderos, Fránquiz consideró que no dan garantía, y que los tratamientos que se aplican en ellas pueden matar a los adultos, e incluso a las larvas, pero no los huevos, que permanecen y posteriormente se desarrollan.