10 marzo, 2008

Actuar sin miramientos

En un lugar como Canarias, en el que la principal industria es el turismo, los gobernantes de turno deberían tener, como prioridad, el control medioambiental a las empresas relacionadas con la hostelería, por donde pasan, consumen, generan basura, miles de personas al año. Y si por casualidad éste ya existiera, tendría que ser reforzado duramente. Sin miramientos. Los hoteles, sobre todo, son establecimientos en los que día tras día se consumen cantidades ingentes de energía, de agua, se vierten residuos de manera indiscriminada y se actúa de forma irresponsable con la naturaleza y el entorno.

Todo ello pese a que en muchos establecimientos existen unos ‘pequeños’ cartelitos en los que se conmina al huésped a ser respetuoso con el consumo de agua y con el uso de sus toallas. Habría que analizar si es verdad que los turistas, advertidos por esos minúsculos afiches son consecuentes con lo que en ellos se avisa.

Pero vamos a ser más concretos. Hace poco tuve que pasar una noche en un hotel de San Sebastián de La Gomera. El clima en la capital de la isla era estupendo. El atardecer se mostraba apacible y abrí el gran ventanal de mi habitación, que daba a un espléndido jardín público. Pasados algunos minutos advertí que la pieza se había llenado de molestos mosquitos. Me vi obligado a cerrar la ventana. A medida que entraba la noche, el calor aumentó considerablemente y tuve que conectar el aire acondicionado.

Me pregunto si la simple instalación de ventanas mosquiteras, que permitieran el paso del aire y no de los insectos, no reduciría el gasto de energía que conlleva ocho o diez horas seguidas de refrigeración artificial. Pero la pregunta que más me inquieta es la relacionada con la conciencia medioambiental de los administradores de esa instalación, ¿serán conscientes del atentado ecológico que supone tener encendido el aire acondicionado, cuando realmente no se necesita, en muchas habitaciones al mismo tiempo?

Algunos problemas son sencillos de resolver si se pone la intención. Pero es mucho más sencillo pulsar un botón para ofrecer comodidad. En Canarias, más que en cualquier otro lado (dependemos un 99% de combustibles fósiles) estas irresponsabilidades energéticas deberían castigarse duramente.

La solución no pasa por poner más fuentes de creación de energía, ni más torres, ni más cables, ni dar más suministro a las zonas turísticas, sino por potenciar la educación ambiental y la eficiencia energética (incluyendo en estos programas a los turistas, pero también a los empresarios, arquitectos, etc). El que no aprenda, o el que no sea eficiente en su gestión, deberá pagar. Sin miramientos. Si no, no habrá manera.

2 comentarios:

Soraya dijo...

Hola, vengo del blog de Su, despues de leer tu anecdota sobre los aguacates, y a decirte si señor!! tienes mucha razon, los aguacates van con todo, pero no todos lo saben, nosotros lo comemos con atun, con pollo, con gambas, con langostinos, con pan con rodajas de tomate y huevo duro, hacen una combinacion maravillosa, y ni que decir de la textura y sabor que le da a las sopitas.

Un abrazo y eres un afortunado por disfrutar asi.

Soraya

El naúfrago de San Barandán dijo...

Jeje, menos mal que alguien más piensa que echar un aguacate en la sopa no es un 'sacrilegio'.

Gracias por tu visita. Aquí estamos para lo que necesites, eso sí, siempre cuidando el medio ambiente.

Saludos