31 enero, 2007
22 febrero, 2006
El picudo rojo, invencible como los malos de los cómics
Las medidas para acabar definitivamente con la plaga del picudo rojo que afecta a las palmeras canaria y datilera aún no están desarrolladas, e incluso se desconocen. "No existe depredador natural de este insecto que se pueda utilizar para su erradicación", aseguró ayer el entomólogo Sergio Montagud de la Fundación Torres Salas de Valencia.
Los efectos devastadores del picudo rojo aumentan en las islas de Fuerteventura (más de cincuenta ejemplares cortados) y Gran Canaria (dieciocho), y por ahora la lucha activa contra ella sólo pasa por actuar después de que se haya localizado una planta afectada.
Los lugares en los que el picudo ha hecho estragos, como en Elche donde ya ha destruido más de 2.800 palmeras, el protocolo de actuación consiste en vigilar exahustivamente, proceder a cortar las plantas afectadas y tratar fitosanitariamente los alrededores del foco, explicó Emilio Domenech, concejal de Parques y Jardines del Ayuntamiento ilicitano.
Esa vigilancia se torna dificultosa debido a que este insecto ataca por la parte superior de la planta, por lo que es casi imposible detectarlo hasta que ha destruido el vegetal.
"Esta plaga está lejos de parar" indicó el edil, pese a que esta ciudad lleva más de un año luchando contra el escarabajo. "Todos los días aparece algún ejemplar inestado", comentó Domenech quien además puntualizó que "de esas casi 3.000 palmeras destruidas casi un diez por ciento eran de la variedad canaria".
Picudo en Tenerife Por su parte, el representante de la Asociación para la defensa de la Palmera Canaria, Eduardo Fránquiz, aseguró que la presencia de este escarabajo en Tenerife y el resto de islas occidentales "es un hecho" aunque no se haya registrado aún ningún caso. Según informaciones que maneja esta Asociación, las plantas importadas en los últimos dos años tienen el 90% de posibilidades de estar afectadas con huevos de este gorgojo. "En Tenerife se han plantado palmeras compradas en la Península y en otros países en este lapso de tiempo", asegura Franquiz. En el Sur de la Isla, afirma, "se han plantado en un parque temático más de trescientas y en calles y complejos turísticos más de doscientas". En el Norte, "tenemos constancia de que hay cultivadas en alrededor de cincuenta en Buenavista, y algunas otras en Puerto de la Cruz, La Laguna y Santa Cruz", indica.
Medidas
Detección
El procedimiento para detectar la infestación en un ejemplar de palmera se basa en la observación física del ejemplar, "los aparatos de detección aún están en desarrollo, incluso se está trabajando en la posibilidad de crear ’narices’ artificiales dado el peculiar olor que desprende la planta cuando está siendo atacada, pero por el momento las inspecciones que se hacen son visuales. Se controla si hay exhudaciones extrañas o fibras apelmazadas en los intercisios de las hojas. En las palmeras jóvenes se realiza una prueba mecánica: se da un pequeño tirón en el interior de la planta y si se desprenden las hojas es que puede estar infestada", indicó Emilio Domenech, concejal de Parques y Jardines de Elche, ciudad que se ha visto amenzada por los efectos de esta plaga.
Químicos
Los tratamientos químicos no dan garantías para la erradicación, según el entomólogo Sergio Montagud. Primero por la dificultad que conlleva la aplicación y segundo porque no se sabe qué plantas están afectadas. El insecto coloniza la planta por su corona -parte alta- y se desplaza por el interior del tronco. Su presencia se evidencia con la muerte de la palma.
Destrucción
Para Eduardo Fránquiz es fundamental que tras las podas y cortes no se transporte el material de desecho a otras zonas, sino que se destruya in situ, debido a que el escarabajo puede volar y colonizar plantas cercanas.
Cuarentenas
Respecto a las cuarentenas en invernaderos, Fránquiz consideró que no dan garantía, y que los tratamientos que se aplican en ellas pueden matar a los adultos, e incluso a las larvas, pero no los huevos, que permanecen y posteriormente se desarrollan.
a la/s
12:18 p. m.
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10 febrero, 2006
La palmera canaria, gravemente amenazada
El día 27 de enero un buque procedente de Valencia descargaba en los muelles del puerto de Santa Cruz diez contenedores cargados con palmeras. Dos día después, el Gobierno estatal prohibía de forma cautelar la importación de palmeras en la Comunidad Autónoma de Canarias, debido a la plaga detectada del picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus).
A pesar de que Capitanía Marítima de Santa Cruz de Tenerife propuso hacer regresar al barco a su puerto de origen, el jefe de las dependencias de Agricultura Pesca y Alimentación del Ministerio, Felipe Miralles, indicó a este periódico, que tras pasar los controles pertinentes, no existía ningún impedimento en facilitar la entrada de estas plantas para reubicarlas en unas dependencias particulares del importador del cargamento.
Por su parte, José Jonay Aguilar, gerente de la Asociación de Cosecheros y Exportadores de Flores y Plantas Vivas de Canarias (Asocan) afirmó ayer que no tenía constancia de la entrada de estos contenedores pero que si este cargamento había solicitado la entrada antes de la prohibición, y superado los controles en puerto, se encontraba en total disposición legal para traspasar las fronteras.
En cualquier caso, Miralles aseguró que las palmeras serán plantadas en invernaderos aislados y controladas durante una cuarentena de entre seis meses y un año. No obstante, el profesor de Fitopatología de la Universidad de La Laguna, Carmelo Prendes, consideró esta medida como "perjudicial" para el control de la plaga.
Cuarentenas Según el biólogo de la Universidad de La Laguna, las cuarentenas aplicables a cargamentos de plantas se deben hacer siempre en los lugares de origen y nunca en los de destino. Por ello, la única solución que este especialista ve posible para los contenedores de plantas que hayan llegado a las Islas antes de la prohibición dictada por el Ministerio de Agricultura pasa por realizar la cuarentena "en el propio puerto" y bajo una situación "extremadamente controlada", para certificar que "ese producto vegetal estaría libre de cualquier agente patógeno".
Lugar apropiado Sin embargo, no existe en los muelles del puerto de Santa Cruz ningún espacio apropiado para poder llevar a cabo esta cuarentena, por lo que se ha decidido sacar de las instalaciones portuarias estas plantas para llevarlas a los lugares propuestos por el importador, indicó Miralles.
Por su parte, Prendes indica que realizar esta medida en los puertos descartaría, antes de entrar en el territorio, la presencia de cualquier plaga y se debería realizar en todos los cargamentos vegetales que llegan a tierra. Según este biólogo, "eso no se está haciendo, sino que se sacan los contenedores de los muelles, se mandan a invernaderos y se guardan allí". Pasar esos controles sin haber superado la cuarentena, y depositarlos en otros lugares apareja "el peligro de contagio de posibles plagas a más plantas".
Este biólogo asegura que el picudo rojo ha llegado debido a la importación e indica la posibilidad de que se propague por todo el Archipiélago porque "cargamentos similares también se han llevado al resto de las islas", apunta.
Seguimiento Ahora, prosigue Prendes, "habrá que hacer seguimientos y ver qué es lo que sucede. Todo se reduce al muestreo de las plantas. Una vez que se instala una plaga como ésta en un lugar donde no existen enemigos naturales de la misma, donde el único depredador es el hombre, el proceso a seguir consiste en hacer sondeos y tratamientos pertinentes, pero siempre hay un margen que se escapa, y ya no hay manera de erradicarlas", afirma, "y eso fue lo que pasó con el picudo de la platanera y con la mosca blanca".
La ministra de Agricultura, Elena Espinosa, dijo el miércoles en el Senado que la prohibición de importar palmeras en Canarias supone la "mayor y más eficaz" protección contra el picudo rojo.
A pesar de que Carmelo Prendes valora esta prohibición por parte del Gobierno, considera que "esta medida se debería haber tomado mucho tiempo antes".
Publicado en Diario de Avisos, 10/02/2006
a la/s
10:42 a. m.
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Un escarabajo colorado y mortal

El picudo rojo es actualmente el principal enemigo de las plameras en España. Se trata de un gorgojo de entre dos y cinco centímetros natural del Sudeste Asiático. En la actualidad ha colonizado otros espacios como algunas zonas del mediterráneo. Las larvas penetran en las palmeras por su parte más alta y van abriendo galerías de hasta más de un metro de longitud. A partir de ahí las hojas centrales se marchitan. En pocas semanas la corona se ve afectada originando la muerte de la palmera. Los daños se hacen visibles cuando ya es demasiado tarde. Las palmeras muertas deben ser cortadas y quemadas, o enterradas a cierta profundidad con cal y productos pesticidas, para evitar la salida de adultos y su dispersión
a la/s
10:39 a. m.
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